Por Isabel Fernández del Castillo

Finlandia ha dado un paso más en su política de apoyo a las familias para que éstas puedan no sólo tener, sino también cuidar a sus bebés.  No olvidemos que cuanto más inteligente es una especie, mas larga la etapa de exterogestación y dependencia de la cría, lo que convierte los primeros meses y años en una clave para la salud física y mental de las criaturas y por tanto de la sociedad.
Finlandia no sólo ha aumentado los permisos, sino que ha establecido que una parte de ellos puedan ser disfrutados indistintamente por cualquiera de los progenitores.   El objetivo de esta flexibilidad es permitir que las familias puedan organizarse según sus características, circunstancias y necesidades, y también porque el criterio no es imponer una “igualdad” matemática, ya que la contribución de madres y padres es muy desigual en términos psicobiológicos:  las madres gestan, paren, amamantan, experimentan una profunda transformación cerebral, tardan muchos meses para recuperarse de todo el proceso, y además son la principal referencia afectiva del bebé.  Todo esto implica una enorme inversión de energía a nivel físico, emocional y mental, además de una contribución indispensable a la sociedad, que en justicia y equidad debe ser reconocida y apoyada por la misma
Los permisos en Finlandia quedan como sigue:

  • Madre:
    95 días obligatorios + 69 días transferibles al padre
    Un mes de descanso antes de la fecha probable de parto.
    Total:  23,4 semanas + 4 semanas de descanso en embarazo = 27,4 semanas (casi 10 transferibles)
  • Padre:
    95 días obligatorios + 69 días transferibles a la madre.
    Total:  23,4 semanas (casi 10 transferibles)
  • Familias monoparentales:
    Disfrutan de la totalidad del permiso: 47 semanas + 4 de descanso en embarazo

Existe una gran diferencia entre los permisos cortos, iguales e intransferibles de España y el modelo finlandés, donde los permisos son más largos y en parte transferibles, lo que da a las familias más margen para organizarse según sus necesidades para criar a sus bebés en el hogar.   No obstante, la tendencia generalizada a igualar el trato a madres y padres, que implica no reconocer ni apoyar la especial aportación femenina a la reproducción (exceptuando en este caso las 4 semanas de descanso antes del parto), así como a borrar la palabra “madre” de los documentos oficiales, solo ahonda en la inequidad de género, por mucho que la apariencia sea de igualdad y el discurso sea políticamente correcto (pero psicobiológicamente errado).
Puedes leer un análisis más detallado del modelo finlandés en este artículo de la plataforma PETRA.

Photo by Seth Reese on Unsplash