Por Ana González Uriarte, psiquiatra infantil


El masaje es un arte antiguo
Como todo arte, tan simple como difícil
Difícil de tan sencillo
Como todo lo que es profundo.

F. Leboyer

Los cambios en la organización familiar en los últimos años han provocado que las redes informales de apoyo a la crianza disminuyan. Así muchas madres y padres con sus bebés recién venidos al mundo se encuentran muy solos durante este primer período de la vida del bebé (y más aún en esta época de pandemia Covid que nos toca vivir). Este período es crítico para el establecimiento de unos sólidos vínculos afectivos de apegos estables y seguros y que son la base del desarrollo armónico de las personas. 

La práctica del masaje infantil favorece la construcción de vínculos de apego seguros dado que se promueve la sensibilidad materna a las señales y necesidades del bebé, lo cual es clave para el desarrollo de un estilo de apego seguro.  

En la revisión de Cochrane “Intervenciones con masajes para la promoción de la salud mental y física en lactantes menores de 6 meses de vida” (2008) se citan numerosos artículos de los que destaco:

  • los lactantes que reciben caricias, contacto visual y lenguaje infantil con sensibilidad -técnicas que se enseñan los grupos de masaje infantil- tienen más probabilidad de generar relaciones estrechas y formar una base sólida para una salud mental positiva
  • la calidad de la interacción madre/padre lactante depende en gran medida de la capacidad de la madre y del padre de detectar y responder de forma adecuada al estado emocional del lactante 
  • las relaciones madres-lactantes tempranas son importantes para un desarrollo emocional y mental saludable.

A través de la enseñanza del masaje infantil a madres y padres se busca:

  • prestar apoyo emocional a madres y padres 
  • promover vínculos afectivos saludables como estrategia de prevención en salud mental materno Infantil
  • potenciar la dimensión de ternura, placer y disfrute que conlleva la crianza.

Los vínculos afectivos de apego

Los seres humanos somos una especie vivípara y mamífera que durante 9 meses nos desarrollamos en el vientre maternos en simbiosis con nuestra madre. Recibimos de manera continua todo el alimento y el oxígeno que necesitamos a través del cordón umbilical; estamos rodeadas de líquido amniótico, contenidas y masajeadas por las paredes musculares del útero sin interrupción; sintiendo los ruidos del corazón de nuestra madre, sintiendo su voz y la de quien es presencia cercana (papá, hermanos…), las luces atenuadas del mundo externo ….

Tras 9 meses se desencadena el parto y nacemos y salimos del vientre y cuerpo materno del que somos parte.  Dejamos de sentir ese contacto permanente con las paredes del útero, los ruidos y luces se intensifican, la temperatura cambia bruscamente, nuestra piel ya no está bañada en líquido calentito, se inician las sensaciones de hambre…. Esto es algo completamente nuevo, nunca en nuestra existencia habíamos sentido todos los estímulos sin la atenuación del cuerpo de nuestra madre. Y somos muy dependientes de los cuidados amorosos y entregados de nuestra madre para sobrevivir y desarrollar nuestro potencial.

El vínculo de apego es un potente mecanismo psicobiológico cuyo fin es tanto la protección del bebé como la adquisición de seguridad que es a su vez base para el desarrollo.  A través de las conductas de apego como son la mirada, el llanto, la sonrisa, la succión…..los bebés buscan la cercanía, la proximidad y el contacto con la madre. Y la madre siente la necesidad y el deseo de satisfacer esas inmensas demandas del bebé.

A partir de las interacciones madre-bebé y de la satisfacción de las necesidades de afecto y de protección se va tejiendo ese vínculo emocional y se va construyendo en el  bebé la confianza básica y un sentimiento de seguridad interna. Sentirse seguro, confiado, valorado, apreciado y consolado cuando se precisa; saber que mamá está disponible cuando la necesita va a permitir al bebé cuando crece poder dedicarse a  explorar el entorno a través del juego y por tanto realizar aprendizajes y poder desarrollar todo su potencial. 

Los vínculos de apego son pues la base del desarrollo afectivo social y cognitivo.  Y el  masaje infantil es una práctica de cuidado  que favorece y fortalece la vinculación segura. 

La práctica del masaje: algunas cuestiones a tener en cuenta 

  • el masaje se realiza CON el bebé. no para el bebé. Es tiempo compartido y disfrutado, tiempo para la comunicación y el conocimiento mutuo. El objetivo principal es disfrutar. La PRESENCIA, sentir, mirar, contemplar, tocar y acariciar con las manos, la mirada, la voz…
  • aprender a observar, prestar atención plena a las señales del bebé, a sus señales de aceptación o de rechazo. A través de la observación atenta de la mirada, la sonrisa, tono muscular, gestos faciales.  
  • una vez establecida una cierta rutina del masaje a casi todos los bebés y madres (o padres) que lo proporcionan les encanta por el masaje en sí mismo y por el tiempo de afecto, comunicación y exclusividad qué significa.
  • encontrar el momento para disfrutarlo para poder estar presentes, atentas y con plena disponibilidad no sólo física sino emocional.
  • a través del tacto y la comunicación no verbal transmitimos información emocional. Es importante tener conciencia de cómo estamos internamente, no tener prisas, estar relajada y tranquila, dejar fuera las preocupaciones y los problemas centrándonos en el aquí y ahora.
  • y siempre, siempre pedir permiso al bebé. Puedes pensar que no lo entiende, pero creemos que los bebés entienden más de lo que pensamos, y nos coloca en un lugar de respeto. Es asombroso comprobar como responden si les damos tiempo, si nos colocamos en ese lugar. Atender, escuchar y respetar los deseos y necesidades del bebé es lo que va construyendo ese sentido de sí mismo cómo alguien merecedor de respeto y cuidados.

Beneficios del masaje para la salud y el desarrollo

  • A nivel del sistema nervioso se sabe que los lactantes que reciben atención tienen más probabilidades de tener un sistema de regulación del estrés diádico efectivo a los 6 meses, mientras que aquellos que experimentan episodios estresantes no regulados repetidos son más susceptibles a disposiciones de ansiedad. La estimulación ambiental que incluye las caricias influye en la mielinización de los neuronas y se favorece el desarrollo. Las caricias del masaje contribuyen a la regulación diádica del estrés.
  • A nivel hormonal el masaje disminuye las hormonas del estrés y aumenta la liberación de oxitocina, endorfinas y prolactina, hormonas del bienestar, el placer y la conexión social. Tanto en el bebé que recibe el masaje como en la mamá y papá que lo proporciona.  La seguridad emocional que podemos ofrecer al bebé a través de contacto corporal amoroso y continuado, así como el hecho de favorecer un estado de tranquilidad y relajación, fortalecerá su sistema inmunitario.
  • A nivel intestinal masaje es beneficioso para la reducción de cólicos. Se ha observado un aumento de la actividad nerviosa vagal con aumento de la excreción de insulina y gastrina aumentando la absorción de alimentos.
  • En el sistema muscular el masaje produce un efecto relajante y tonificante de la musculatura.

Para terminar y como ya hemos nombrado, a  nivel afectivo el masaje ayuda a crear y nutrir los vínculos de apego seguros con mamá/papá que sabemos serán la base sobre la que se desarrollará el bebé.

Os animo a disfrutar del masaje infantil!!

Para más información  visitar la página web de AEMI https://www.masajeinfantil.org/