La actividad formativa para profesionales de la Red de Salud Mental está integrada dentro de la Estrategia Nacional de Salud Mental 2025-2027. En este nuevo Plan de Acción de Salud Mental 2025-2027 se incluye de manera pionera una línea de Salud Mental Perinatal (6), dentro de la cual el punto específicamente señala: 6.4. Desarrollar actuaciones de sensibilización, preventivas y de promoción de la salud mental perinatal, así como actividades formativas específicas.
La comprensión de los aspectos psicológicos del periodo perinatal es de suma importancia, tanto para prevenir los trastornos como para cuidar la propia salud psíquica de las profesionales que atienden la perinatalidad, que a menudo se ven envueltas en situaciones profesionales de gran complejidad que requieren una altísima implicación emocional por su parte.
El reconocimiento y tratamiento de los trastornos mentales perinatales es importante. El impacto de los trastornos mentales maternos en el embarazo es alto, asociándose con una mayor tasa de complicaciones obstétricas graves, así como con un incremento del riesgo de trastornos psiquiátricos puerperales. La depresión materna aumenta el riesgo de depresión en el bebé incluso hasta la adolescencia. El impacto en el bebé está mediado por la calidad de la interacción, el apoyo social y la duración y severidad del trastorno mental parental. Por eso son críticas la detección temprana de los trastornos maternos y las intervenciones destinadas a mejorar la interacción con el bebé. La depresión paterna ha sido menos estudiada pero cada vez hay más evidencia de que también es prevalente y afecta un buen número de padres.
Desde este marco, se propone un modelo de encuadre que enfoque la perinatalidad desde una perspectiva ecosistémica, inspirado en las teorías de Urie Bronfenbrenner y John Bowlby, integrando la neurobiología, la epigenética, el apego y la perspectiva de género. Este enfoque busca atender los procesos psíquicos desde la concepción hasta el posparto, destacando la necesidad de una atención amplia, holística y feminista. Incluir una perspectiva de género resulta clave para comprender los condicionantes sociales que la atraviesan. Desde el modelo ecosistémico, se promueve la prevención y la atención integral en la perinatalidad, desafiando modelos reduccionistas y destacando la importancia del entorno en el desarrollo psicológico.