Una estudio realizado en la Universidad de Nôtre Dame ha revelado que la lactancia materna durante las primeras seis semanas de vida actúa como un factor de protección para los bebés cuyas madres experimentan violencia de pareja durante el embarazo. Si bien el efecto se midió a las seis semanas, pero eso no implica que una duración mayor no tenga un efecto más intenso y perdurable.   Es importante recordar que la lactancia materna implica mucho más que leche; es una experiencia sensorial y afectiva que protege al bebé frente al estrésy que también beneficia  la salud mental materna.

La forma en que los bebés se adaptan en sus primeros meses de vida depende de muchos factores, y eso incluye lo que experimentaron sus madres mientras están en el útero. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU, 1 de cada 4 mujeres norteamericanas experimentará violencia de pareja (VP) en su vida y ese riesgo aumenta cuando se produce durante el embarazo. Pero sorprendentemente, se han realizado pocos estudios longitudinales sobre los efectos de dicha violencia en el embarazo y en la salud mental de madres y bebés.

La profesora Laura Miller-Graff, asistente de psicología del Centro William J. Shaw para niños y familias, dirigió un estudio novedoso en el que se analiza el papel de la lactancia materna como factor de protección potencial contra el efecto de la violencia de pareja sobre el bebé. Miller-Graff y su coautora Caroline Scheid, encontraron que la lactancia materna durante las primeras seis semanas de vida actúa como un factor de protección, que anula efectivamente el riesgo de IPV que la madre experimentó durante el embarazo en el temperamento infantil temprano. El mal temperamento, desde la inquietud hasta no poder calmarse, puede ser un indicador de problemas de ajuste en la primera infancia.

“Los hallazgos actuales sugieren que la lactancia materna exclusiva realmente ayuda a evitar la transferencia intergeneracional de la violencia de pareja en el ajuste infantil”, escriben los autores en el estudio publicado en la revista Development and Psychopathology.   “La función protectora de la lactancia materna es un factor fundamental desde un punto de vista preventivo”.

Las investigaciones anteriores realizadas por Miller-Graff y otros colegas demostraron que, si bien las víctimas de violencia de pareja no son menos propensas a iniciar la lactancia materna, es mucho más probable que la abandonen en las primeras semanas después del nacimiento. “En conjunto, estos estudios sugieren que brindar a las mujeres expuestas a la VP no sólo apoyo psicosocial, sino un apoyo más específico para la lactancia materna, puede tener importantes implicaciones para la salud pública”, señala Miller-Graff.

El estudio se realizó entrevistando a mujeres de bajos ingresos de 18 a 39 años en los tres trimestres de embarazo. Un 39 por ciento eran afroamericanas, un 36% de mujeres caucásicas, y un 20% de mujeres hispanas y un 5% de birraciales o multirraciales. Las mujeres participantes completaron las encuestas durante el embarazo y nuevamente en sus citas de seguimiento postnatales programadas regularmente a las seis semanas y cuatro meses. Los estudios futuros deben incluir un alcance más amplio del panorama socioeconómico para determinar si los resultados del estudio se mantendrían fuera de los contextos de alto riesgo, dijo Miller-Graff.

“Mientras que pedir a las mujeres que proporcionen detalles íntimos de sus relaciones y la salud de sus bebés no es fácil, Notre Dame colabora con varias organizaciones sin fines de lucro excelentes que brindan servicios para mujeres en situaciones de dificultad”, dijo Miller-Graff. “No todas las mujeres se ven a sí mismas como viviendo en una relación violenta. Reclutar para tales estudios es un proceso delicado y lento. Hay muchas consideraciones de seguridad para las mujeres, incluyendo ayudar a las mujeres participantes a evitar tener que explicar su participación a una pareja violenta”.

Además de apoyar la lactancia materna desde el nacimiento, Miller-Graff enfatiza que las pruebas de detección de la violencia de pareja son críticas para mejorar la atención preventiva para las mujeres y sus bebés.   



Referencia:
Laura Miller-Graff, Caroline R. Scheid. Breastfeeding continuation at 6 weeks postpartum remediates the negative effects of prenatal intimate partner violence on infant temperament. Development and Psychopathology, 2019; 1 DOI: 10.1017/S0954579419000245