Nido para enraizar y alas para volar

Por Ana González Uriarte, psiquiatra infantil y terapeuta de familia
 
Acabo de encontrar esto que escribí hae unos 14 años (¡)… ahora que el pequeño, a sus 15 años acaba de iniciar un “vuelo de autonomía” en extranjero durante todo este curs,o y que el mayor con 21 inicia otra aventura formativa también en el extranjero, me apetece compartirlo con vosotras  (hay cosas que las escribiría ahora de otra manera..pero no he querido modificarlo)
 
A las madres que amamantamos más allá de los 5 ó 6 meses se nos dice que causamos muchos males. 15 años después de amamantar a mis hijos mucho más allá de ese periodo, puedo afirmar que ninguna de esas “acusaciones” son ciertas.
 
“A las madres que amamantamos más allá de 5 ó 6 meses se nos acusa con frecuencia:
 

  • de ser nosotras las que tenemos la necesidad de hacerlo y no tanto nuestros hijos los que lo necesita
  • de no dejarles “crecer”, de que nunca serán autónomo
  • de viciarlos y que no quieran más que teta
  • de no permitir su individualización
  • de que no duermen bien por el vicio de la teta
  • de que no les educamos ya que no les frustramos y se convierten en tiranos
  • de que tendrán futuros problemas de personalidad,  de aprendizaje
  • si tardan en hablar, en andar, en escribir….todo es por la teta
  • de distintos y diversos males, a saber:
    • si comen poco de otros alimentos: “claro con tanta teta”
    • si son menuditos y están en un percentil bajo: “si solo toma teta como va a crecer”
    • si son gorditos: “le das demasiada teta”
    • si se resfrían o enferman: o “tu se lo has contagiado” o no se porque pero también será culpa de la teta
    • que si diversas carencias nunca demostradas: carencia de hierro, de vitaminas…

Así, una madre que amamanta responde:
Hay una amplia y conocida bibliografía avalada por instituciones y asociaciones de  prestigio (UNICEF, OMS, Asociación española de Pediatría……) que DA CUENTA DE LOS ENORMES BENEFICIOS DE LA LACTANCIA MATERNA a todos los niveles. Y es algo que nadie discute. Para quien le interese es fácilmente localizable, hoy en día con Internet no hay excusa.
 

¿Necesidad materna?

Necesidad, necesidad … no sé si tenemos…pero la verdad es que da mucho gusto, es un gran placer y disfrute, como todo lo que es vital para la supervivencia y la salud física y emocional de la especie. Entendemos pues la desazón que puede desatar en las personas que no han podido ser amamantadas o no han podido amamantar. Es un placer sentir que con tu cuerpo proporcionas el mejor alimento físico y emocional a tu hijo/a, da gusto recuperar o encontrar la ternura, la suspensión del tiempo que se produce cuando estás en el cuerpo a cuerpo……. Pruébenlo, no se arrepentirán.
 

¿Necesidad del bebé?

Y los bebés son mamíferos, como nosotras las personas adultas, pero ellos por edad están más cerca de lo biológico que de lo cultural, así que sí, ellos necesitan ser amamantados. Uno de los reflejos más potentes al nacer es el de succión, les va la vida en ello.
 
¿No les dejamos crecer?
Más bien respetamos sus ritmos de crecimiento, no pretendemos acelerarlos. Creo que les dejamos y permitimos, precisamente por acompañarles en su crecimiento según sus necesidades y por darles contacto y satisfacción de la necesidad de dependencia. Porque los bebes son dependientes y necesitan satisfacer esa dependencia. Cuando van creciendo y adquiriendo capacidades crecientes somos las primeras en disfrutar de esas sus crecientes capacidades….PERO SEGUIMOS DISPUESTAS AL CUERPO A CUERPO CUANDO LO NECESITEN…..El ciclo “exploración del ambiente-recuperar fuerzas en los brazos, el pecho de mama” es lo normal…..La base segura que es la relación estrecha con la madre sirve entre otras cosas para “tener la energía” necesaria para seguir explorando y creciendo.
 

 ¿Nunca serán autónomos?

Sostenemos que para ser autónomos se precisa:
1) del desarrollo de capacidades y habilidades, las cuales obviamente el bebé pequeño no tiene y;
2) que las necesidades iniciales del bebé (de contacto, de dar respuesta con prontitud a sus demandas) sean bien satisfechas. Por tanto los niños serán autónomos cuando por edad puedan serlo y si las necesidades y dependencia inicial ha sido bien satisfechas.
 
 ¿Viciarlos, solo teta?
La mayoría de niños amamantados pasan por fases en que parece que efectivamente sólo quieren teta, pero son fases que suelen coincidir con tensiones en su vida (inicio de guardería, nacimiento de un/a hermana/o, cambio domicilio…) o tensiones en la madre o en la familia o pequeños problemas de salud física. Simplemente el tiempo y la paciencia lo solucionan. Del vicio ¿para que hablar?, ¿que proyecta quien piensa que un bebé puede ser vicioso? La verdad es que amamantar a veces es cansado pero también es un chollo porque no solo alivia las tensiones, irritabilidades del niño sino también de la madre.
 
¿No permitimos su individualización?
El impulso hacia arriba, hacia el crecimiento está presente en todo ser humano. Pero lo contrario, el permanecer en la simbiosis es una tentación. No creo que las madres que no amamantan se libren de esa tentación de considerar a sus hijos como parte de si mismas, con la diferencia de que las madres que amamantan han sentido más intensamente la simbiosis y quizá por eso mismo están más dispuestas a permitir la separación (ya que en cada encuentro se rememora la fusión). Creo que es un conflicto al margen del amamantamiento.
 

¿No duermen bien por el vicio de la teta?

Los niños duermen como saben y es normal en ellos, con interrupciones o sea despertares más o menos frecuentes. ¿Que los de la teta se despiertan más? Pues a lo mejor algunos si, pero también vuelven a coger el sueño rápidamente …Y qué hay de los que también se despiertan (casi todos los bebes y niños pequeños lo hacen) y no está el pecho para calmarlos. Además ¿estamos dispuestas a destetar para ver si por casualidad duermen más? Creo que no. Llegado su momento duermen solos y de tirón.
 

¿No les educamos y se convierten en tiranos?

Creemos que no hay ninguna necesidad de frustrar con el afecto. Creemos que la realidad en si misma ya conlleva frustración porque la realidad impone que no podamos tener todo aquello que deseamos y ni los bebes ni los  niños se libran de la realidad. Pero pensamos que como adultos ahí estamos para no añadir más tensión ni  frustración innecesaria y para acompañar, aliviar el posible desahogo de la tensión generada por la frustración, que no es mala en si y que si es necesario aprender a tolerarla. Añadimos que más riesgos de convertirse en tiranos tienen aquellos niños a quienes no habiendo satisfecho su necesidad de contacto se les “inunda” equivocadamente con objetos (juguetes, chucherías, TV,…..) en un intento de “acallar” la demanda de tiempo, afecto, contacto…..y se desvía así la necesidad original. En resumen, frustrar con objetos si, frustrar con afecto no.
 
¿Futuros problemas de personalidad?
Desconozco si hay estudios recientes en condiciones pero los ya clásicos de Spitz, Bowlby de lo que hablan es de que es precisamente la carencia afectiva, la falta de contacto continuo, íntimo con la madre la que causa graves problemas de personalidad. Pero basta la reflexión para que no nos sea extraño pensar que adolescentes  aquejados del mal del consumo (de lo que sea: drogas, alcohol, ocio, objetos……) ¿no son precisamente aquellos que de bebés fueron obligados a ser autónomos demasiado pronto y que para llenar ese vacío afectivo no han recibido sino objetos en lugar de afecto?
 
¿Futuros problemas de aprendizaje?
Hay estudios que por el contrario hablan de los beneficios a nivel cognitivo tanto por los nutrientes de la leche materna (¿que es lo último que añaden a la leche artificial? ¿los omega-3?, pues ha habido toneladas de leche artificial que ha carecido de dichos ácidos grasos tan importantes ¿Qué descubrirán el próximo año?) como por el contacto e interacción que proporciona la situación de amamantamiento.”
 
Y así podría seguir con distintos argumentos.
14 años después de escribir esto me apetece decir que tanto mis hijos como los y las hijas de amigas y compañeras de “lactancias prolongadas” son jóvenes con unas excelentes capacidades de empatía, disfrute, y con autonomía.
 
Ana González Uriarte