Para entender en su complejidad la salud mental materna en la etapa perinatal y poder ofrecer un cuidado de calidad, es imprecindible tener una visión global de todas las circunstancias que confluyen en ella e ir más allá del síntoma.  Uno de los  principales factores de depresión posparto es la depresión y la ansiedad en el embarazo; uno de los  principales factores de depresión y ansiedad en el embarazo y de parto prematuro es la violencia de género, física o psicológica.  Además, una de las principales causas de TDAH es el estrés durante el periodo fetal o en los primeros años de vida.  Sin embargo, entre los muchos controles que se llevan a cabo durante la gestación, en la mayoría de los casos no suele incluirse el cuidado de la salud emocional materna y menos aún en la detección y prevención de situaciones de violencia en el seno de la pareja.  

Un estudio halla que los hijos de mujeres que informaron violencia doméstica durante el embarazo o durante los primeros seis años de vida del niño tienen casi un 50% más de probabilidades de tener un coeficiente intelectual bajo a los 8 años.

El coeficiente intelectual bajo se define como un puntaje de coeficiente intelectual inferior a 90, donde un coeficiente intelectual normal se considera 100.

En el estudio, realizado por un equipo de epidemiólogos dirigidos por la Dra. Kathryn Abel (Universidad de Manchester), se observó que entre los hijos de madres que no experimentaron violencia de pareja, solo el 13% tenía un Coeficiente Intelectual inferior a 90 a los 8 años de edad.  Si sus madres experimentaron violencia física por parte de su pareja, ya sea durante el embarazo o durante los primeros seis años de vida del niño, la cifra aumentaba al 22.8%, aumentando hasta el 34.6% si la madre estuvo expuesta repetidamente a violencia de pareja. 

Eso significa que los niños de madres que sufren violencia de género repetidamente durante el embarazo y los primeros seis años de vida de sus hijos tienen casi tres veces más probabilidades de tener un coeficiente intelectual bajo a los 8 años de edad, según la investigación.
En el experimento participaron 3.997  parejas madre-hij@ del Estudio Longitudinal de Padres e Hijos del Bristol’s Avon University.  El estudio, fué financiado por el Wellcome Trust and Medical Research Council, y publicado en Wellcome Open Research.  El estudio ALSPAC sigue a los niños desde el embarazo y mide la violencia doméstica física y emocional, también conocida como violencia de pareja, desde el embarazo hasta los ocho años de edad.  La inteligencia de los niños se midió a los ocho años utilizando la prueba de coeficiente intelectual estandarizada de Weschler.
El Dr. Abel dijo: “Ya sabemos que 1 de cada 4 mujeres de 16 años o más en Inglaterra y Gales experimentarán violencia doméstica en su vida y que sus hijos corren un mayor riesgo de problemas físicos, sociales y de comportamiento. También sabemos que la inteligencia en la infancia está fuertemente relacionada con el buen desempeño en la edad adulta, aunque ha habido poca evidencia sobre el riesgo de bajo CI para estos niños.”
“Si bien no podemos concluir que la violencia de pareja causa un coeficiente intelectual bajo, estos hallazgos demuestran que tiene un vínculo medible, a mediados de la infancia, independiente de otros factores de riesgo para un coeficiente intelectual bajo”.
El 17,6% de las madres en el estudio informó violencia emocional y el 6,8% informó violencia física. Los resultados son independientes de otros factores de riesgo de bajo coeficiente intelectual, como el consumo de alcohol y tabaco en el embarazo, la depresión materna, la baja educación materna y las dificultades financieras en torno al nacimiento del niño.
Existe cierto desacuerdo sobre si la prueba de coeficiente intelectual es una medida completa de inteligencia, ya que solo considera la inteligencia verbal y no verbal. Sin embargo, muchos expertos lo consideran útil porque se ha demostrado un alto coeficiente intelectual en muchos países y culturas para asociarse con una amplia gama de mejores resultados sociales y de salud.
El Dr. Hein Heuvelman, de la Universidad de Bristol, agregó: “La exposición a la violencia doméstica es común para los niños en el Reino Unido y es un factor de riesgo importante y a menudo pasado por alto en sus oportunidades de vida. Por lo tanto, saber hasta qué punto estos niños ya vulnerables se ven más afectados es un argumento poderoso para una intervención más, mejor y más temprana”.
“El apoyo actual para las mujeres que sufren violencia doméstica es inadecuado en algunas áreas y ausente en otras. La intervención temprana con estas familias protege a los niños del daño, pero también puede mejorar su desarrollo futuro”.

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Estudio completo:
  1. Kathryn M Abel, Hein Heuvelman, Dheeraj Rai, Nicholas J Timpson, Jane Sarginson, Rebekah Shallcross, Heather Mitchell, Holly Hope, Richard Emsley. Intelligence in offspring born to women exposed to intimate partner violence: a population-based cohort study. Wellcome Open Research, 2019; 4: 107 DOI: 10.12688/wellcomeopenres.15270.1