¿Qué es “una buena experiencia de parto”?  ¿puede el proceso fisiológico desligarse de la experiencia emocional y vital vivida por la mujer (y el bebé)?  De qué forma la atención al parto influye en el desarrollo del mismo, la salud mental materna, en la transición a la maternidad y el vínculo madre-bebé?  ¿Cuáles son las consecuencias psicosociales de la atención al parto?  

Este estudio, recientemente publicado arroja una visión holística e integradora sobre los aspectos neurohormonales y psicológicos del parto, así como de su trascendencia sobre la salud, bienestar y vinculación entre madres y bebés. Ha sido realizado por investigadoras como Ibone Olza, Kerstin Uvnas-Moberg, Anette Ekström-Bergström, Patricia Leahy-Warren, Sigfridur Inga Karlsdottir, Marianne Nieuwenhuijze, Stella Villarmea, Eleni Hadjigeorgiou, Maria Kazmierczak, Andria Spyridou y Sarah Buckley 

En los últimos años, los investigadores han comenzado a estudiar las experiencias de los partos fisiológicos de las mujeres, con la intención de relacionar los comportamientos y emociones de las mujeres durante el parto con los procesos neurohormonales, en particular el sistema del estrés (1). Una comprensión más detallada de los mecanismos neurohormonales, incluido el papel de los efectos de la oxitocina en el cerebro, y los efectos paralelos en las experiencias de parto de las mujeres, ayudará a los profesionales sanitarios a conocer y satisfacer mejor las necesidades de las mujeres para una experiencia psicológicamente segura y positiva (2).

Las recomendaciones recientes de la OMS señalan la experiencia de las mujeres como un aspecto crítico de la atención de maternidad de alta calidad, no solo como un complemento a la práctica clínica, sino como un aspecto esencial de la misma. Este informe define la experiencia de parto positiva como “… una que cumple o excede las creencias y expectativas personales y socioculturales previas de una mujer, e incluye dar a luz a un bebé sano en un entorno clínico y psicológicamente seguro con continuidad de atención y apoyo emocional” (3). Comprender qué constituye un entorno psicológicamente seguro para dar a luz requiere escuchar y aprender de las experiencias de parto de las mujeres (4). 

Los aspectos psicológicos del parto generalmente han recibido poca atención en la planificación de la atención a la maternidad o en la práctica clínica. El proceso del parto todavía se considera en gran medida como el proceso fisiológico por el cual progresa el parto y se evalúa mediante medidas externas, como el nivel de dilatación cervical. El  partograma de la OMS se basa en medidas como la principal evaluación del progreso del parto, lo que implica que las mujeres tienen que someterse a exámenes vaginales repetidos (5).  

El modelo mecanicista de nacimiento está asociado con un enfoque medicalizado y “tecnocrático” de la atención a la maternidad (6). Sin embargo, el nacimiento es más que un proceso mecánico por el cual el bebé se transfiere del útero al mundo exterior. También comprende las adaptaciones fisiológicas y psicológicas que facilitan y optimizan el resultado del parto para la madre y el bebé y también promueven la salud y el bienestar a largo plazo para ambos al estimular la interacción y el vínculo.

Las perspectivas sociales y culturales sobre el parto también son esclarecedoras (7). Estas incluyen una amplia variedad de perspectivas y críticas. Por ejemplo, la crítica feminista describe la organización de los servicios y cuidados del parto como un proceso de género y patriarcal que refuerza la inferioridad femenina (8,9). Otros han conceptualizado el parto como un fenómeno institucional influenciado por las relaciones de poder y la dinámica estructural (7). Muchos enfoques enfatizan que se necesita un marco teórico alternativo para promover la humanización en las prácticas de parto (10).

Las matronas son reconocidas mundialmente como las profesionales de atención a la maternidad más apropiadas para madres y bebés sanos (11). La continuidad de la atención por parte de matronas ofrece mejores resultados en comparación con otros modelos de atención, y eso incluye menos nacimientos prematuros, menor uso de intervenciones y mayor satisfacción materna. (12).   En algunos países, el apoyo en el parto es proporcionado por otros tipos de profesionales sanitarios, incluidas enfermeras y obstetras.  Una atención al parto basada en la evidencia y que cuide los aspectos emocionales del proceso no excluye el uso de intervenciones médicas cuando es necesario (13).

Las experiencias psicológicas durante el parto tienen como finalidad no sólo facilitar el parto, sino también una transición óptima hacia la maternidad. El estado de conciencia alterado espontáneo, que algunas mujeres experimentan, bien puede ser un sello distintivo del parto fisiológico en humanos. 

Los datos también destacan el papel crucial del apoyo individual durante el parto. La importancia fisiológica del apoyo social para reducir el estrés en el parto y el dolor requiere una reconsideración de muchos aspectos de la atención de maternidad moderna. Desde una perspectiva más amplia, el nacimiento puede entenderse como un evento neuroendocrinológico, orquestado por neurohormonas producidas tanto en la madre como en el feto y que influyen en la función del cerebro y el cuerpo (14).

Desde el parto prodrómico hasta el período posparto temprano, tanto la madre como el bebé están expuestos a una cascada neuroquímica muy específicamente organizada. Los procesos neurohormonales influyen en el progreso del parto, incluidas las experiencias psicológicas de parto de la madre. Esta cascada facilita la reducción de los niveles de dolor y estrés durante y después del nacimiento y estimula la interacción y el vínculo entre la madre y el bebé en el período posparto (15).

Por lo tanto, existe la necesidad de un nuevo modelo de atención del parto que integre la comprensión neuroendocrinológica, fisiológica y psicosocial del parto y que se base en una perspectiva salutogénica y de promoción de la salud (16). Tal enfoque promovería una experiencia saludable y satisfactoria del parto, no solo para las mujeres, los bebés y sus familias, sino también para los profesionales sanitarios que las atienden. 

Resumiendo

  • Lo que más puede ayudar a identificar los factores que contribuyen a un proceso de parto óptimo, al bienestar de las madres y su sentimiento de seguridad es escuchar y observar a las mujeres durante el parto.  
  • Implementar este conocimiento puede ayuda a mejorar sustancialmente la atención clínica durante el parto. 
  • La importancia del apoyo social debe ser una prioridad para los profesionales sanitarios. Las mujeres y sus parejas se beneficiarían al comprender el papel crucial que desempeña la oxitocina endógena en el proceso psicológico y neuroendocrinológico del parto.
Artículo original:

Birth as a neuro-psycho-social event: An integrative model of maternal experiences and their relation to neurohormonal events during childbirth

Referencias:
  1. Dixon L, Skinner J, Foureur M. The emotional and hormonal pathways of labour and birth: integrating mind, body and behaviour. New Zealand College of Midwives Journal 2013;48(1):15-23
  2. Rutherford JN, Asiodu IV, Liese KL. Reintegrating modern birth practice within ancient birth process: What high cesarean rates ignore about physiologic birth. American Journal of Human Biology 2019 Mar;31(2):e23229-n/a
  3. World Health Organization. WHO recommendations: intrapartum care for a positive childbirth experience. WHO 2018.
  4. Downe S, Finlayson K, Oladapo OT, Bonet M, Gülmezoglu AM. What matters to women during childbirth: A systematic qualitative review. PLoS ONE 2018;13(4):e0194906
  5. Downe S, Gyte GM, Dahlen HG, Singata M. Routine vaginal examinations for assessing progress of labour to improve outcomes for women and babies at term. Cochrane Database Syst Rev 2013 Jul 15;(7):CD010088. doi(7):CD010088.
  6. Davis-Floyd R. Culture and birth: the technocratic imperative. Birth Gaz 1994;11(1):24-25.
  7. Behruzi R, Hatem M, Goulet L, Fraser W, Misago C. Understanding childbirth practices as an organizational cultural phenomenon: a conceptual framework. BMC pregnancy and childbirth 2013 Nov 11,;13(1):205.
  8. Cahill HA. Male appropriation and medicalization of childbirth: an historical analysis. J Adv Nurs 2001 Feb;33(3):334-342.
  9. Mckinnon K. The geopolitics of birth. Area 2016;48(3):285-291.
  10.  Schiebinger L, Stefanick ML. Gender Matters in Biological Research and Medical Practice. J Am Coll Cardiol 2016 Jan 19,;67(2):136-138.
  11.  Renfrew MJ, McFadden A, Bastos MH, Campbell J, Channon AA, Cheung NF, et al. Midwifery and quality care: findings from a new evidence-informed framework for maternal and newborn care. Lancet 2014 Sep 20,;384(9948):1129-1145.
  12.  Sandall J, Soltani H, Gates S, Shennan A, Devane D. Midwife-led continuity models versus other models of care for childbearing women. Cochrane Database Syst Rev 2016 Apr 28;4:CD004667.
  13.  Curtin M, Savage E, Leahy-Warren P. Humanisation in Pregnancy and Childbirth: A Concept Analysis. J Clin Nurs 2019 Dec 25,.
  14.  Olza-Fernandez I, Marin Gabriel MA, Gil-Sanchez A, Garcia-Segura LM, Arevalo MA. Neuroendocrinology of childbirth and mother-child attachment: the basis of an etiopathogenic model of perinatal neurobiological disorders. Front Neuroendocrinol 2014 Oct;35(4):459-472.
  15.  Uvnäs-Moberg K. Oxytocin: the biological guide to motherhood : Praeclarus Press; 2014.
  16.  Smith V, Daly D, Lundgren I, Eri T, Begley C, Gross MM, et al. Protocol for the development of a salutogenic intrapartum core outcome set (SIPCOS). BMC Med Res Methodol 2017 Apr 19,;17(1):61.