El premiado proyecto de ingreso conjunto madre-bebé en el Hospital de Llerena ha involucrado a los equipos de salud mental y obstetricia. Carmen Ayala, supervisora del área de Salud Mental del este centro hospitalario, destaca su carácter inspirador y positivo, señalando su potencial replicable en otras áreas de salud.

 

En España, las madres que presentan un trastorno mental grave en el posparto y que necesitan un ingreso psiquiátrico se ven obligadas a separarse de sus bebés. En nuestro país no hay unidades de hospitalización madre-bebé que permitan la hospitalización conjunta 24 horas, a diferencia de otros países europeos. Se trata de una carencia gravísima, que genera un sufrimiento enorme a muchísimas familias. La mayoría de madres con psicosis posparto o depresión grave se pueden recuperar perfectamente tras un episodio posparto con el tratamiento adecuado, pero estos ingresos sin sus bebés hacen que muchas se vean obligadas a suprimir la lactancia y que luego tengan dificultades para recuperar el vínculo con sus bebé. Los más dañados probablemente sean esos bebés que se ven privados de madre durante semanas. Por eso nos parece importantísima esta iniciativa del área de Salud Mental del Hospital de Llerena, en Badajoz, donde se ha puesto en marcha un programa piloto de hospitalización conjunta de madres que sufren psicosis puerperal, y sus bebés.

La supervisora del área de Salud Mental del este centro hospitalario, Carmen Ayala, explicaba recientemente en una entrevista en La ser que una vez producido el ingreso de la madre, se comienza con un contacto puntual por video llamada, para que la madre no pierda el contacto con el bebé. Posteriormente, se le permite estar con el bebé fuera del área de ingreso, y finalmente el recién nacido pasa a la habitación como un acompañante más, siempre bajo supervisión, y con el objetivo de que la madre se haga cargo de sus cuidados.

Es un proyecto pionero en España, llevado a cabo con dos mujeres en el último año, que persigue un reforzamiento del vínculo materno-filial en una situación de salud complicada y que ha obtenido un resultado muy satisfactorio, según Ayala, ya que las propias madres implicadas han notado ese refuerzo del vínculo, y así lo han manifestado.

El proyecto acaba de ser merecedor de un premio de buenas prácticas y ha implicado a todo el equipo de salud mental y el de obstetricia del hospital. «Es un proyecto muy ilusionante y positivo, que es fácil de replicar en otras áreas de salud”, ha dicho Carmen Ayala.

Ojalá muchos hospitales sigan este camino y veamos más unidades madre-bebé.

 

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