«Me sentía muy frustrada cuando la partera estaba actuando como si yo no estuviera intentando amamantar a mi bebé. Por supuesto que quería darlede mamar! Por supuesto que quería sentir que podía hacer algo bien después del desastre que había sido su nacimiento!»  Katie

«Sentí como todo lo demás había ido tan tan mal, a lo mejor podía hacer una cosa bien. Necesitaba amamantar a mi hijo de mi cuerpo. Necesitaba salvar esa única cosa, y estaba yendo terriblemente mal». Megan

«Yo odiaba mi cuerpo y estaba enojada conmigo misma por no ser capaz de dar a luz o darle de mamar». Kerri

«Le dije «lo siento» a mi bebé un millón de veces. Lamentaba profundamente haberle decepcionado, sentir que no le había dado a luz correctamente, y ahora sentía que ni siquiera pudiera darle de mamar correctamente.» Skye

«Mi autoestima había sido destruida [por las acciones de la comadrona durante el parto, y las consecuencias que ello trajo] y terminé creyendo que no era lo suficientemente buena oara alimentar a mi hijo. Me ha tomado mucho tiempo superar eso. Siento que mi nacimiento traumático me negó la oportunidad de alimentar a mi bebé». Bárbara

 
¿Por qué la lactancia es tal reto después de un parto traumático?

Hay muchas razones por las que puede ser tan difícil de amamantar después de un parto traumático, y ninguna de ellas son responsabilidad de la madre. Algunas de ellas son un resultado del trauma emocional sufrido en el parto, otras son fisiológicas – es decir, del estado hormonal de la mujer tras el parto.  Esto se ve agravado por cuestiones como la falta de apoyo de las personas que rodean a la mujer, no sólo por lo que respecta a la lactancia materna, sino también por lo que se refiere al trauma emocional generado por su experiencia del parto. Estas razones se entrelazan para dar lugar a dificultades con la lactancia.

Lo que es importante saber es que muchas de las dificultades con la lactancia que se experimentan tras un nacimiento traumático están fuertemente relacionadas con la situación, y no con la capacidad real de la mujer. Es la situación la que ha comprometido las hormonas del cuerpo de una mujer necesita para promover la lactancia materna, y no es responsabilidad de la mujer.

Veamos algunos factores que pueden hacer la lactancia difícil o imposible, después de un parto traumático.

 
Trauma emocional

Muchas mujeres que nos encontramos después de un parto traumático sienten que han perdido su confianza en sí mismas, y experimentan emociones como la culpa, vergüenza o pena, a veces junto a flashbacks y ansiedad severa. Mujeres que se encontraron en situaciones en las que temieron por su vida, o se sintieron menospreciadas o manipuladas sin la posibilidad de salir de la situación, o tuvieron que sufrir procedimientos invasivos en su cuerpo.

Una combinación de emociones negativas e intensas como éstas después de un parto traumático pueden poner a una mujer en una posición difícil para desarrollar una relación de lactancia con su bebé. Si una mujer no se ha sentido protagonista de su parto y no se le ha reconocido y validado como experta de su proceso, dificilmente puede haber ganado autoestima y consciencia sobre su propia importancia en la vida de su bebé. Esto puede dar lugar a un sentimiento de incapacidad o de falta de confianza en sí misma para cuidarle («Si ni siquiera fué capaz de parirlo, … ¿cómo puedo cuidar de él?»).

La lactancia materna requiere intentar algo nuevo, utilizar métodos inhabituales de cuidado de otra persona. Puede ser un reto para cualquier persona para desarrollar una nueva habilidad después de un acontecimiento traumático.  Cuando el desarrollo de esta nueva habilidad tiene la presión añadida de alimentar a otro ser humano, puede ser muy agotador y estresante.

Si una mujer acaba de experimentar un parto donde se sintió desempoderada, degradada, sin control sobre su proceso o sin posibilidad de hacer preguntas, es fácil que después no se siente confiada para pedir ayuda y asesoramiento durante la lactancia. Puede sentirse abrumada, sorprendida, o que «su voz» fué silenciada durante el nacimiento. Puede tener dificultades para encontrar esa voz cuando se trata de la tarea de la lactancia materna, y sentirse incapaz de buscar la ayuda que necesita.

«Después de ser separados durante tres horas después del parto, y de ser enviada fuera de la Unidad de Cuidados Especiales sin mi bebé por un primer intento fallido de lactancia me sentí impotente y mi ansiedad empezó a dispararse. Además, estaba completamente agotada por el parto largo, las dos noches sin casi dormir y el difícil nacimiento». Emma

«Dos horas después de mi nacimiento traumático obligaron a mi bebé a mamar, a pesar de que yo dije que quería iniciar la lactancia con suavidad.  Los problemas comenzaron allí. Él no se prendió muy bien y, como yo estaba en una habitación privada, tuve que llamar para pedir ayuda en cada toma. Yo estaba en estado de shock y me sentía alienada de todo, incluso de él». Bárbara

No es de extrañar que las emociones estén a flor de piel cuando las mujeres intentan alimentar a sus bebés. Desafortunadamente, los altos niveles de ansiedad y el sufrimiento emocional tras un parto traumático pueden comprometer aún más la situación, al impactar en las mismas hormonas necesarias para la lactancia. Esto nos lleva al siguiente factor: el estado hormonal adecuado.

 
Falta de estado hormonal óptimo

Hay una cierta combinación de hormonas necesarias para tener un parto normal vaginal, que son las mismas necesarias para que se produzca un sólido vinculo emocional entre madre y bebé. Esa misma combinación hormonal es la necesaria para un exitoso establecimiento de la lactancia.

Dr. Sarah Buckley observa que hay una «interacción compleja entre estas hormonas del parto, el nacimiento y la lactancia» (1). Dr. Buckley explica que en el parto intervienen las hormonas oxitocina y la prolactina en los niveles máximos. La oxitocina es conocida como la hormona del amor, mientras que la prolactina es la hormona principal de la síntesis de la leche materna, y es conocida como la «hormona de la maternidad ‘. Ambas están íntimamente relacionadas.  Otra hormona del parto y el nacimiento, la beta-endorfina, también genera efectos analgésicos durante el parto, ayuda a la liberación de prolactina  y juega un papel determinante en el vínculo madre-bebé. (2)

Sin embargo, esta delicada interacción de las hormonas puede resultar alterada en gran medida durante un parto medicalizado, generando un impacto directo sobre la lactancia materna.

 
Las intervenciones farmacológicas durante el parto 

Esto no es en absoluto un juicio sobre cualquier decisión de tener el alivio del dolor (prácticamente inevitable si el parto se estimula con oxitocina) ; es simplemente una explicación de cómo puede afectar a la lactancia materna, para ayudarle a entender razones por las que la lactancia materna puede haber sido difícil.

Si una mujer ha tenido una intervención farmacológica en forma de hormonas sintéticas (por ejemplo, morfina, petidina, oxitocina), que interfieren con la producción de hormonas naturales de su cuerpo, puede tener repercusiones en la lactancia materna. Un estudio reciente encontró que «las madres que recibieron medicamentos para el dolor de trabajo eran más propensas a experimentar un retraso en el inicio de la lactancia, independientemente del tipo de parto» (3). Si una mujer experimenta este retraso, y no se hace consciente de que puede ser relacionado a los medicamentos de alivio del dolor se le administró durante el parto, puede interpretar erróneamente que ha fracasado con la lactancia y no pedir ayuda.

Las hormonas naturales, tales como la oxitocina, se producen en el cerebro y tienen efectos neurológicos y comportamentales, tales como sentimientos de amor.  Las versiones sintéticas, como Syntocinon o Pitocin, administradas por vía sanguínea, no generan los mismos efectos ya que no cruzan la barrera hematoencefálica del cerebro. Como señala la doctora Sarah Buckley, «Esto significa que la oxitocina administrada en el cuerpo de la madre mediante inyección (IV), no actúa dentro de su sistema límbico como una hormona del amor, y puede interferir con el propio sistema de la oxitocina de la parturienta» (4) . El resultado es que afecta a todo el sistema hormonal, y repercute en la lactancia.

La analgesia epidural también tiene un efecto importante sobre las hormonas del parto: la liberación de beta-endorfina (una hormona importante en la lactancia) se inhibe de manera espectacular, los niveles de oxitocina disminuyen y el pico de oxitocina que se produce al nacer también se inhibe cuando se ha administrado epidural. (5)

Dr. Buckley afirma que los medicamentos epidurales pueden afectar a la fisiología de lactancia de una madre, citando una investigación que demuestra que las «mujeres que habían recibido oxitocina y epidural durante el parto tenían una marcada reducción en la liberación de oxitocina durante la lactancia … [y] cuanta más oxitocina había recibido la madre durante el trabajo de parto, menor su liberación durante la lactancia materna, dos días después del nacimiento «. (6)

 
Efecto sobre el estado mental de alerta

El estado de alerta mental del bebé y la madre también pueden verse afectado por la intervención farmacológica, entorpeciendo el inicio de su relación y de la lactancia. Un estudio realizado en Australia (7) encontró que las mujeres salen más rápidamente de un anestésico general que los hombres, pero tardan un veinticinco por ciento más en recuperarse (8). También se encontró que las mujeres eran «más propensas a sufrir de efectos secundarios como náuseas, vómitos, dolores de cabeza, dolores de espalda y dolor de garganta» (9). De acuerdo con el Profesor Asociado Paul Myles, quien dirigió la investigación, «Las mujeres son más sensibles a los efectos secundarios de los medicamentos, o se recuperan más lentamente de los efectos de la cirugía en sí. Hemos sabido desde hace tiempo que las mujeres tienen mayores tasas de náuseas y vómitos después de la cirugía; pero este estudio ha encontrado que también tienen más dolores de cabeza y dolor de espalda. La recuperación en general es más lenta «(10).

«Me llevaron al quirófano una reparación del periné bajo anestesia general, y mi hija estuvo piel con piel con mi marido. Vi a mi hija de nuevo alrededor de dos horas después en la sala de puerperio. Estaba muy mareada y sentía frío. No me acuerdo de esto, pero tan pronto como los ví mi marido se ofreció para mí para tener de ella, y al parecer le dije: «Todavía no». Mientras que yo había estado fuera había estado muy alerta, los ojos abiertos y no había encontrado el pezón de mi marido y tratado de engancharse a su pecho.  En el momento en que la vi, ella estaba soñolienta e inestable».  Rosemary

 
Efectos sobre el bebé

El bebé también puede verse afectado por la anestesia administrada a la madre, con muchos estudios que muestran una relación entre estos medicamentos y «conducta de lactancia inadecuada en el bebé, incluida la disminución de la succión temprana» (11).  [El contacto piel con piel y la lactancia precoz son el predictor más importante de éxito en la lactancia, y un bálsamo en caso de nacimiento difícil.]  Esto puede afectar potencialmente el comienzo de la lactancia, ya que estos comportamientos subóptimos pueden afectar la capacidad del bebé para prenderse eficazmente al pecho, extraer la leche, y estimular los senos (12).


Tipo de nacimiento

Vale la pena señalar que algunos estudios han descubierto una relación entre el tipo de parto y su impacto en la lactancia materna. Un estudio encontró que las mujeres que tuvieron cesáreas tenían menores niveles de prolactina y un patrón de liberación de oxitocina menos pulsátil durante la lactancia, un par de días después del nacimiento, en comparación con las mujeres que tuvieron partos vaginales (13). Sabiendo que tanto la prolactina y la oxitocina son críticos para la lactancia exitosa (14), es comprensible que una mujer que se recupera de una cesárea podría necesitar ayuda especial para superar estas discrepancias hormonales para una situación más óptima lactancia.

Pero no son sólo las madres que han parido por cesárea las que mas dificultades tienen con la lactancia materna. Según el estudio de Beck y Watson un parto vaginal con ventosa fue un predictor significativo de la interrupción temprana de la lactancia (15). En otro estudio sobre mujeres guatemaltecas, el estrés durante el parto fue identificado como un importante factor de riesgo probable de retraso en el inicio de la lactancia (16). Y el estrés durante el parto también se ha demostrado que reduce la concentración plasmática’de la hormona prolactina (17).

Sugerimos que, en realidad, cualquier nacimiento donde haya niveles significativos de estrés tiene el potencial para trastornar el delicado equilibrio de las hormonas, y alterar el ambiente perfecto para la madre y el bebé para iniciar una relación de lactancia saludable.

 
No es nuestra «culpa»

Queremos dejar muy claro que de ninguna manera es nada de esto una indicación de que usted tomó la decisión equivocada de pedir medicamentos para el dolor u otras intervenciones.

En primer lugar, imaginamos que nadie mencionó de qué forma estas estas intervenciones podrían dificultar la lactancia o que existían formas de apoyar el amamantamiento. Así que es probable que no contara con toda la información para tomar esa decisión (y esto no es su culpa). Es probable que no se le dijera «Sería razonable considerar una epidural, pero ¿sabía usted que esto puede tener un impacto sobre la lactancia materna por lo que puede necesitar algo de ayuda adicional, orientación e información para establecer la lactancia de su bebé?»

También es importante saber que esto no quiere decir que no se puede elegir el alivio del dolor en los futuros nacimientos. Estar plenamente informados y conscientes de los posibles problemas hormonales significa que puede buscar más opciones. Usted puede tomar medidas como parte de su plan de post-natal para estimular las hormonas de otras maneras, para promover un entorno más óptima lactancia en caso de necesitar medicamentos para el dolor.

[Nota:  en una atención al parto medicalizada, con inmovilización de postura y administración de oxitocina sintética, evitar la anestesia epidural es prácticamente imposible, ya que el parto es más doloroso e incómodo. ]

Es la situación, no la madre 

Como decimos en el inicio de este artículo, hay muchas razones por las que puede ser tan difícil de amamantar después de un parto traumático, y ninguna de ellas son responsabilidad de la madre. Muchos de los retos están estrechamente relacionadas con la situación, en lugar de a la capacidad real de la mujer. Es la situación que ha comprometido las hormonas del cuerpo de una mujer necesita para promover la lactancia materna, y seguiremos reiterando, ya que puede ser tan importante escuchar: esto no es culpa de la mujer.

Traducido de:
Why breastfeeding can be so hard after a traumatic birth, and why it’s not your fault.
©2016 Melissa Bruijn and Debby Gould, Birthtalk.org
Adaptado del libro   How to Heal a Bad Birth : making sense, making peace and moving on.
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  1. Buckley, S. (2005) Pain in Labour: your hormones are your helpers. (An article & eBook). Retrieved from http://sarahbuckley.com/pain‐in‐labour‐your‐hormones‐are‐your‐helpers, accessed July 2014.
  2. ibid.
  3. Lind, J.N., Perrine, C.G., & Li, R. (2014). Relationship between use of labor pain medications and delayed onset of lactation. Journal of Human Lactation, 30(2), 167–73
  4. Buckley, S. (2010). Ecstatic Birth: nature’s hormonal blueprint for labour (eBook). Available from http://www.sarahbuckley.com
  5. ibid.
  6. ibid.
  7. Myles, P.S., McLeod, A.D.M., Hunt, J.O., & Fletcher, H. (2001). Sex differences in speed of emergence and quality of recovery after anaesthesia: cohort study, British Medical Journal, 322, 710–711.
  8. BBC News. (2001). Anaesthetic’s Effect on Women. Retrieved from http://news.bbc.co.uk/2/hi/health/1236380.stm, accessed July 2014.
  9. ibid.
  10. Myles, P. in BBC News. (2001). Anaesthetic’s Effect on Women.Retrieved from http://news.bbc.co.uk/2/hi/health/1236380.stm, accessed July 2014
  11. Lind, J.N., Perrine, C.G., & Li, R. (2014). Relationship between use of labor pain medications and delayed onset of lactation. Journal of Human Lactation, 30(2), 167–73
  12. ibid.
  13. Nissen, E., Uvnas-Moberg, K., Svensson, K., Stock, S., Widstrom, A.M., & Winberg, J. (1996). Different patterns of oxytocin, pro-lactin but not cortisol release during breastfeeding in women delivered by caesarean section or by the vaginal route. Early Human Development, 45(1–2), 103–118.
  14. Tatano Beck, C., & Watson, S. (2008). Impact of Birth Trauma on Breast-feeding: A Tale of Two Pathways. Nursing Research, 57(4), 228–236
  15. ibid.
  16. Grajeda, R., & Perez-Escamilla, R. (2002). Stress during labor and delivery is associated with delayed onset of lactation among urban Guatemalan women. Journal of Nutrition, 132(10), 3055–3060.
  17. Onur, E., Ercal, T., & Karslioglu, I. (1989). Prolactin and cortisol levels during spontaneous and oxytocin induced labour and effect of meperidine. Archive of Gynaecological Obstetrics, 244(4), 227-232. As quoted in Nissen, E., Uvnas-Moberg, K., Svensson, K., Stock, S., Widstrom, A.M., & Winberg, J. (1996). Different patterns of oxytocin, pro-lactin but not cortisol release during breastfeeding in women delivered by caesarean section or by the vaginal route. Early Human Development, 45(1-2), 103–118.