Cuando Nils Bergman dijo hace más de 20 años que “el regazo materno es el hábitat natural del recién nacido”, no imaginaba hasta qué punto esa frase sería un faro para una evolución positiva de la atención a las madres y bebés, prematuros o no.   Y no se trata de una frase poética, sino algo científicamente demostrado en numerosas ocasiones.  Su estudio más reciente ha puesto de manifiesto  que el contacto piel con piel en bebés prematuros no debe esperar a la estabilización del bebé, sino que ese contacto ayuda a su estabilidad y a la supervivencia, por lo que debe hacerse inmediatamente tras el nacimiento.  

 

Hoy traemos una experiencia que viene a demostrar la importancia propiciar este tipo de cuidado incluso en situaciones en las que nunca antes se había probado.  Una mujer embarazada de 36 años fué ingresada en una unidad de cuidados intensivos con un cuadro de neumonía severa debida al Coronavirus a las 35 semanas de gestación. La evolución de la enfermedad requirió terapia de oxígeno de alto flujo, y se le practicó una cesárea con anestesia raquídea. El séptimo día, la madre necesitó ventilación mecánica en posición prona (boca abajo) a causa de una afección pulmonar grave. El bebé necesitó dos días de oxígeno.

El día 11, se permitió por primera vez el piel con piel con el bebé y se realizó de forma continuada casi a diario, cuando la madre se encontraba en posición dorsal (boca arriba).

Mientras que en la unidad neonatal el bebé no tenía mucha actividad y necesitaba estimulación, cuando estaba encima de su madre, abría los ojos y era más consciente de su entorno. Día tras día, el cuidado piel con piel tuvo como resultado una mejora continua de su nivel de alerta.

El día 46, la madre estaba menos sedada pero aun necesitaba ventilación mecánica, pero el contacto con su bebé propició un estado más alerta y a la vez calmado en la madre.

La pandemia de la COVID-19 que surgió hace más de un año, ha supuesto un desafío para las unidades de cuidados intensivos a lo largo del mundo. Esta experiencia revela que el cuidado piel con piel, usado normalmente en prematuros, parece ser significativo aunque la madre esté profundamente sedada y ventilada.

 

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Skin-to-skin care with sedated and ventilated mother