¿Dónde estás? es un álbum ilustrado que narra una historia de muerte perinatal. Está contado desde la perspectiva de una niña de 4 años. La autora es Miren López Lareki, psiquiatra y alumna de la formación de Psiquiatría Perinatal de este Instituto, y las ilustraciones son de Amaia Urdaniz Ostiz. Miren nos cuenta de dónde nace el libro:

“Hace 7 años, comencé la carrera más difícil de mi vida. Una carrera en la que, aunque te sepas la teoría, a veces, demasiadas veces… no sirve. La carrera de madre, con sus luces y sus sombras.

Hace dos años, viví la mayor de mis sombras. Desde entonces, soy también madre en duelo.

Era marzo de 2020, estábamos recién confinados, con incertidumbre, incluso cierto miedo… yo estaba embarazada de 35 semanas. Recuerdo las dos primeras semanas con tensión. Mi hija mayor de 4 años en casa encerrada, igual que un gato enjaulado. Mi pareja intentando teletrabajar y yo, enorme y quieta.
El día 31 de marzo el corazón de mi hija dejó de latir y el 1 de abril, nació sin vida.

La vuelta a casa con los brazos vacíos fue durísima. Pero lo fue aún más para mi hija mayor. Ella esperaba a su hermana. No podía creer lo que le contábamos, “nunca he visto un bebé morir”. Se acercaba a mi vientre aún enorme y decía notar sus patadas… Eran innumerables las preguntas, los por qué sin respuesta… ese vacío, esas ilusiones rotas, ese futuro imaginado que se había desvanecido ante nuestros ojos. Y allí seguíamos confinados los tres. Sin respuestas y sin consuelo.

Yo ya no volví a salir de casa hasta el 28 de abril. Seguí la rutina de encierro que habíamos adquirido. Gracias a mi hija mayor. Me despertaba pronto mientras todos dormían. Tenía mi espacio para llorar, leer, escribir, ver las fotos del hospital y poco a poco ir construyendo los recuerdos. Hice un álbum de fotos, primero con las fotos durante el embarazo y una de Maitane. Al ver la reacción de mi hija mayor, hice otro álbum únicamente con las fotos del hospital. Ella necesitaba ver a su hermana, saber que era real, tocarla, darle un beso… Nos dio una lección de duelo.

De todo lo vivido surgió este cuento. Contado en primera persona por la hermana mayor, con la inocencia que mostraba con 4 años y toda la curiosidad del mundo.

Fue escrito para ella, para Maitane, para nosotros, para las familias que sufren la muerte de sus bebés, para transformar el dolor y dar voz…

El confinamiento nos dio la oportunidad de conocer a nuestra vecina Amaia, que nos acompañó en el duelo. Además, es ilustradora y supo plasmar en imágenes nuestra historia, con delicadeza y humor que permite reposar la mirada entre las líneas…”

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