Las supervivientes de violación y agresión sexual se enfrentan habitualmente a daños psicológicos significativos, experimentando ansiedad, miedo y flashbacks relacionados con el trauma pasado. La comprensión de estas vivencias es crucial para ofrecer atención materna que responda a sus necesidades específicas.

La vivencia de embarazo y parto en supervivientes de violación y agresión sexual puede ser muy compleja. Estas mujeres se enfrentan habitualmente a daños psicológicos significativos, experimentando ansiedad, miedo y flashbacks relacionados con el trauma pasado. La confianza en el personal sanitario, que debe estar formado en cuidados sensibles al trauma y conocer las necesidades específicas relacionadas con el trauma, es fundamental para estas mujeres.

En el reciente estudio Understanding the lived experience of pregnancy and birth for survivors of rape and sexual assault, publicado el pasado mes de noviembre de 2023 en BMC Pregnancy and Childbirth, se destaca la importancia de brindar un acompañamiento adecuado durante la atención perinatal para evitar experiencias negativas o traumáticas durante el embarazo y parto. La investigación analizó una muestra de 22.419 mujeres en el Reino Unido, revelando que el 99,3% había experimentado acoso sexual, agresión sexual o violación.

Las participantes explican cómo ser mujeres dentro de un sistema de salud a menudo refuerza las estructuras y normas patriarcales. En este caso, las supervivientes llevan consigo el impacto de traumas pasados al embarazo y el parto, priorizando el mantenimiento de un sentido de control y seguridad, aspectos que a menudo son pasados por alto por quienes tienen a cargo su cuidado. El consentimiento informado, fundamental para salvaguardar la autonomía corporal y la dignidad de las mujeres, se ve comprometido, según sugiere este estudio, ya que los profesionales de la salud no siempre tienen en cuenta un consentimiento informado adecuado ni ofrecen opciones suficientes y adaptadas a estas situaciones. La confianza se construye cuando el personal muestra un interés real en conocer a las mujeres como individuos; sin embargo, lamentablemente, las oportunidades para identificar y cuidar a las supervivientes se desaprovechan con frecuencia.

El estudio también revela que las supervivientes de violación y agresión sexual se enfrentan a la posibilidad de experimentar nuevos traumas durante el embarazo y el parto, lo que puede desencadenar trastornos de estrés postraumático (TEPT). A pesar de los objetivos del NHS en Inglaterra de proporcionar atención de salud mental perinatal hasta 24 meses después del parto, se dan largos tiempos de espera y no siempre hay una atención integral y accesible. Los sesgos estructurales en el sistema de salud, relacionados con género y raza, contribuyen a un entorno donde algunas mujeres embarazadas no son consultadas sobre su consentimiento, experimentan inseguridad y reviven traumas pasados.

La comprensión de las experiencias de las supervivientes es crucial para ofrecer atención materna que responda a sus necesidades específicas, según los autores. Aunque hay evidencia de que la violación y agresión sexual pueden tener consecuencias físicas y psicológicas significativas, la investigación cualitativa sobre la experiencia del embarazo y el parto para supervivientes es escasa, por lo que el estudio también insiste en la necesidad de explorar y dar voz a estas vivencias.


Lissmann, R., Lokot, M. & Marston, C. Understanding the lived experience of pregnancy and birth for survivors of rape and sexual assault. BMC Pregnancy Childbirth 23, 796 (2023). https://doi.org/10.1186/s12884-023-06085-4


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