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La importancia de los cuidados amorosos y sensibles en la díada

cuidados amorosos

Las psiquiatras Ana González Uriarte y Marta Sánchez Mena recordaron en una jornada celebrada en Huesca la importancia de una crianza amorosa y sensible para el bienestar emocional, cognitivo y social de los bebés.

 

El pasado 9 de mayo se celebró en la Fundación Ibercaja Huesca, la jornada ‘El origen de la vida emocional. Los vínculos más tempranos: madre-bebé y padre’, en la que participaron Ana González Uriarte y Marta Sánchez Mena, psiquiatras y docentes del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal. La sesión, conducida por Javier Olivera Pueyo, psiquiatra y Jefe de Sección del Hospital Universitario San Jorge, y dividida en tres partes, se centró en la importancia de una crianza amorosa y sensible, no solo para el bienestar emocional de los niños, sino también para su desarrollo cognitivo y social a lo largo de toda la vida.

En primer lugar intervino Ana González Uriarte, que arrancó su charla lanzando una pregunta: ¿De dónde venimos? ¿Qué sabéis de vuestra vida intrauterina? «De esto sabemos muy poco normalmente. Pero todas y todos tenemos en común que hemos sido bebés, que son seres emocionales, sensoriales, y esta etapa de la vida nos constituye, pero no podemos recordarlo ni hablar de ello», dijo. Ana González explicó la importancia del apego y de los «cuidados amorosos» de los bebés, por ser la base de nuestra salud y bienestar para toda la vida. Insistió en la necesidad de encontrar el disfrute en la crianza y de no separar a la díada, que debe ser sostenida. «No idealizamos la maternidad. La maternidad tiene sus luces y sus sombras, y para algunas personas tiene muchas sombras, pero la díada, la madre y el bebé, tienen una sintonía que no debe romperse. La separación debe ser progresiva, el bebé y la mamá necesitan contacto. Y no pueden estar solos, necesitan al grupo, a otras madres». Ha recordado también la necesidad de estar presentes, de la escucha real, y de dar respuestas a las necesidades: «La vida tiene que ser offline, con más contacto real y con la naturaleza, y cero pantallas».

Después Marta Sánchez Mena abordó el concepto de exterogestación, esencial para entender cómo debemos acompañar mejor a los bebés y qué cuidados requieren, así como construir vínculos sanos y duraderos. Hizo mención al continuum, término acuñado por Jean Liedloff, que consiste en que, para alcanzar un óptimo desarrollo físico y emocional, los bebés necesitan vivir las experiencias adaptativas junto a sus madres. «¿Cómo no va a tener pinchos una cuna?», se pregunta, y recuerda que los bebés han estado antes en el útero y en la transición a la vida fuera del útero debe tener unas condiciones similares: alimento, contacto. «Desde el cuerpo de la madre el bebé regula todo (respiración, ritmo cardicado…) y obtiene en alimento que necesita».

Por último, se abrió una mesa de debate a tres bandas, entre Marta Sánchez, Ana González y Javier Olivera, para seguir profundizando en la importancia de cuidar los vínculos tempranos, pero también la capacidad de reparación del ser humano. Su resiliencia. Aquí, Ana González insistió en las oportunidades que pueden darse a lo largo de la vida («La adolescencia es una segunda oportunidad por ser una etapa de enorme neuroplasticidad»), así como el papel de otras personas en esa reparación («Lo que daña un ser humano lo puede reparar otro»). Porque, a pesar de las adversidades y traumas a los que estamos expuestas la mayoría de personas, González enfatiza en la presencia de la resiliencia y en la existencia de mecanismos de reparación, tanto individuales como colectivos. «Somos una sociedad bastante traumatizada y son los cuidados amorosos y sensibles al trauma los que sanan», ha dicho.

 

Podéis ver aquí el vídeo completo:

 

 

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