Reproducimos este artículo escrito por una madre norteamericana. Si bien la forma “policiaca” en que se gestionó este caso puede resultar algo ajena a nuestra cultura, resulta interesante por cuanto refleja algo común a una gran mayoría de sistemas de salud del mundo:  el vacío en el reconocimiento y asistencia a las madres con trastornos psíquicos perinatales, la falta de formación y herramientas de los profesionales sanitarios a la hora detectar, prevenir, derivar y atender adecuadamente un trastorno tan frecuente y de tanta trascendencia sobre la vida de las familias como es la depresión posparto.

Por Joy Burkhard, MBA
Este fin de semana ocurrió algo que nunca había ocurrido en salud mental perinatal: la historia de una madre se hizo viral en Facebook.

Una madre en Sacramento, California, fue a ver a su obstetra en busca de ayuda con la depresión posparto, incluidos síntomas de ira y pensamientos violentos. A la mañana siguiente, sábado 20 de enero, ella publicó esto:

“Me costó mucho decidir si debería publicar algo sobre lo que sucedió anoche, ya que ponerlo en Facebook no ayudaría a la situación. Pero no sé, siento que esto tiene que decirse en el mundo para que todos puedan ver cuán poco apoyo reciben las madres de nuestro sistema de salud.

Tenía una consulta con el obstetra, la primera desde que di a luz hace 4 meses (porque cancelaron una cita tras otra), lo cual es inhumano a mis ojos. Fui a la cita solo con Kira. Eran las 14:10, y no me llamaron a consulta hasta las 15:15. Entró una enfermera en prácticas y le conté todo lo que mi esposo les avanzó cuando pidió la cita hace una semana: que tengo depresión posparto que se manifiesta en ataques de ira, y quiero comentar con el médico mis opciones de medicamentos. Les digo que tengo un muy buen sistema de apoyo en casa, así que aunque nunca me haría daño a mí ni a mi bebé, tengo pensamientos violentos y necesito medicación y terapia para superar esto.

Ella realizó mi examen pélvico apresuradamente, apenas habló sobre medicamentos, dijo que necesitaba hablar con el doctor sobre mi depresión posparto, y salió de la habitación.

¡¡¡Llamaron a la polícia!!!

Hicieron que un miembro del personal se sentara conmigo durante más de una hora esperando que llegara la policía. Los policías aparecieron y estabamos tratando de aclarar la logística de cómo me iban a acompañar a los servicios de urgencias porque tengo a Kira y su asiento para el automóvil. Los policías pudieron ver claramente que estoy en mi sano juicio y que todo esto es una mierda, así que me permitieron conducir a urgencias con Kira en mi coche mientras un policía conducía delante de mí y otro seguía detrás. Llegamos al hospital y me registraron, pasé el triaje y me tomaron una muestra de sangre. Me asignaron un guardia de seguridad para vigilarme. Esperé más de una hora y Scott finalmente pudo venir a apoyarme (no tenía el asiento del automóvil de Luna, así que tuvo que esperar a que mi padre llegara a casa antes de que pudiera venir). Finalmente -como teníamos un bebé- nos dieron una habitación.

Me llevaron al baño para que pudiera darles una muestra de orina. Me obligaron a quitarme toda la ropa (incluso mis chanclas, que reemplazaron con medias) y luego me las quitaron y las guardaron bajo llave. Nos perdimos la cena, así que una enfermera nos dió dos pequeños sándwiches de pavo. No fuí visitada por una trabajadora social hasta las 10:45 p.m. Ella decidió que no era necesario ponerme en retención psiquiátrica, y me dieron el alta.

Ni una sola vez durante todo este proceso me vió un médico. Ni una sola vez. Ni siquiera antes de que decidieran llamar a la policía. La trabajadora social me entregó algunos papeles fotocopiados con teléfonos diciéndome que creía que “probablemente estos sean buenos recursos para usted”.

Salgo de la sala de emergencias a medianoche, mi espíritu está más roto que nunca, no hay medicamentos, no hay cita de seguimiento, nunca hablé con un médico. Esta fue una pesadilla de 10 horas que tuve que pasar mientras cuidaba a mi bebé que tenía conmigo. Y eso es. Eso es lo que recibí por decirle a mi obstetra que tengo depresión posparto y necesito ayuda. Me trataron como un criminal y luego me dieron el alta sin más que una pila de fotocopias con números de teléfono en ellas.

Todavía estoy digiriendo todas las emociones que me ha generado ser tratada de esta manera. No estoy muy segura de qué hacer ahora. Estoy profundamente herida, enojada, disgustada y decepcionada por cómo sucedió todo. Y este, señoras y señores, es nuestro sistema de salud.

La foto de la izquierda es de Kira jugando en la cama del hospital. Mi pobre bebé no durmió más de media hora durante más de 10 horas.

Seguro que el hecho de ser mujer me sitúa en una posición de inferioridad dentro del sistema, pero soy blanca y heterosexual, lo que me pone en un lugar de privilegio con respecto a otras madres. Tengo miedo por nuestras madres de color y de colectivos desfavorecidos que buscan ayuda en estas situaciones.

  • ¿Por qué me dejaron ir, cuando tantas otras madres habrían sido puestas bajo detención psiquiátrica obligatoria de 72 horas, y se habrían llevado a sus hijos?
  • ¿Por qué un número desproporcionado de mujeres de color que tienen depresión posparto no reciben la asistencia que necesitan, incluso cuando inician el tratamiento?
  • ¿Por qué un número desproporcionado de mujeres de color tienen depresión posparto diagnosticada erróneamente?
  • ¿Por qué las mujeres negras tienen la mitad de probabilidades de recibir tratamiento y asesoramiento de salud mental que las mujeres blancas?
  • ¿Qué podemos hacer como comunidad para elevar a nuestros miembros marginados y asegurarnos de que reciban la atención de calidad a la que TODOS tenemos derecho?”

Los hechos

  • Muchos doctores médicos (obstetras, ginecólogos, pediatras, médicos de familia) informan haber recibido poca capacitación durante los estudios de medicina sobre salud mental, y mucho menos sobre los trastornos de salud mental materna.
  • Hay escasez de psiquiatras y psicólogos capacitados o interesados ​​en mantenerse al día con las últimas investigaciones sobre la atención a la salud mental de mujeres embarazadas y lactantes (conocidos como “psiquiatras reproductivos”).
  • Cada vez más mujeres en edad fértil tienen ansiedad y depresión preexistentes.

Nuestro sistema de salud se encuentra en una encrucijada crítica. Podemos y debemos esperar que los profesionales médicos que atienden a las mujeres en la etapa perinatal conozcan los conceptos básicos para identificar y tratar la depresión y la gama de trastornos de ansiedad (incluido el TOC con pensamientos aterradores) y saber cómo y dónde derivar a las mujeres que presentan un resultado positivo para el trastorno bipolar (que no puede tratado solo con un antidepresivo, ya que los antidepresivos pueden desencadenar manía y posible psicosis).  Los obstetras, ginecólogos y pediatras deben cumplir con las competencias básicas para abordar los trastornos de la salud salud mental materna y derivar a los profesionales adecuados.

Estoy trabajando con 2020mom.org, la organización sin fines de lucro del Día del Lobby de Salud Materna Federal y el principal movimiento de defensa para la salud mental materna (MMH) en California. Cuatro proyectos de ley se están presentando en este momento. 2020 Mom se formó a instancias de la legislatura de California hace siete años y hemos estado hablando con pacientes y profesionales para llegar al fondo del “por qué” las mujeres siguen cayendo a través de las grietas del sistema