En todas las culturas, los adultos tendemos instintivamente a hablar con los bebés de una forma especial:  con vocales alargadas, entonación exagerada y aguda, ritmos lentos…  Los expertos llaman a este idioma “maternés” o “paternés” (“parentés”  incluye a ambos protenitores), sin olvidar el idioma “abuelense”  ;-).   Ahora, un estudio ha demostrado que esta forma universal e intuitiva de dirigirnos a los bebés, no solo llama su atención, sino que además estimula su desarrollo del habla, incitando a los más pequeños a “conversar”.


Aunque adoptar esta forma de hablar suele ser una acción instintiva, un estudio de la Universidad de Washington ha analizado en qué medida explicar a los padres los beneficios que aporta esta forma de hablar influye en cuánto lo usan y en sus efectos en la adquisición del lenguaje.
Los investigadores han acuñado los términos “parentés” (parentese) o “maternés” (motherese), cuando se trata solo de la madre, para distinguir este habla de la que suele llamarse baby talk: los ruidos y palabras sin sentido que se usan para interactuar con los bebés más pequeños, desde recién nacidos.
El parentés sí se basa en el lenguaje natural de los adultos, aunque simplificado; y este estudio observa que aunque los bebés no puedan imitarlo, mediante balbuceos sí se van implicando en la conversación. Al hablar parentés, se percibe al adulto como feliz, implicado y atento, y se genera una dinámica de turnos de conversación que alienta al bebé a participar.
Un estudio anterior había medido los progresos en el lenguaje desde los 6 a los 14 meses. Dividió a las familias en dos grupos; a uno de ellos se les ofreció información sobre la importancia de esta modalidad de habla para el desarrollo de las criaturas y formación en habilidades comunicativas. Aunque en todas las familias se observaba un cierto uso del “parentés”, los resultados mostraban que en aquellas que habían recibido estas sesiones de coaching el uso era superior, y también crecían los balbuceos y las palabras producidos por los bebés.
En este nuevo estudio se ha medido la adquisición del lenguaje a los 18 meses, encontrando que los niños de las familias que habían recibido asesoramiento tenían un vocabulario medio de alrededor de 100 palabras, frente a las 60 del grupo control.
“Las habilidades lingüísticas en la infancia predicen estados siguientes del desarrollo del lenguaje, de forma que estas mejoras podrían tener un efecto en cascada sobre el desarrollo del habla más adelante”, destacó Ferjan Ramírez.
Patricia Kuhl, otra de las investigadoras del estudio, destaca que el estudio ha permitido observar de primera mano cómo la implicación de los padres (su uso del lenguaje, su implicación social) puede promover la respuesta en los bebés, educando así en las habilidades comunicativas.

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  1. Naja Ferjan Ramírez, Sarah Roseberry Lytle, Patricia K. Kuhl. Parent coaching increases conversational turns and advances infant language developmentProceedings of the National Academy of Sciences, Feb. 3, 2020 DOI: 10.1073/pnas.1921653117

 
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