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La psicología del embarazo desde una perspectiva ecosistémica

Psicología del embarazo

Por Patricia Fernández Lorenzo e Ibone Olza

Compartimos en exclusiva este extracto del primer capítulo del libro PSICOLOGIA DEL EMBARAZO, EDITORIAL SINTESIS 

En el libro PSICOLOGIA DEL EMBARAZO, las autoras proponemos un encuadre ecosistémico de la psicología del embarazo y de la maternidad, que sirva de marco desde el que explicar lo que pueden vivir la madre y su bebé en el inicio de esta transformación vital. Proponemos una mirada comprensiva y abierta, partiendo del paradigma de la complejidad sistémica. A lo largo del libro visibilizamos los cambios que comúnmente se producen en el psiquismo de las gestantes y su influencia sobre el desarrollo del psiquismo del bebé desde el útero. Consideramos también lo que es específico de cada díada, de su propia idiosincrasia y circunstancias físicas, psíquicas y socioemocionales considerando tanto lo individual de cada díada como lo interpersonal y lo comunitario.

Desde nuestro modelo el bebé y la madre que lo gesta están en el centro.  Para que el bebé sea, precisa ser visto, pensado y sostenido por todos los que lo acompañan en diferente grado. En esa labor partimos de la madre como medio y lazo que posibilita la vida y la individualidad de un ser que es también parte de un entorno más amplio. Junto a la madre la pareja, hombre o mujer, que aporta su bagaje significativo y su soporte emocional. Tras ellos consideramos a las familias extensas con sus valores, mitos, secretos y parecidos. Padres, hermanos, abuelos y demás familiares nutren a los nuevos padres, inspirándolos e influyendo a través de ellos sobre la criatura que nace. El bebé, por su parte, supone un cambio para todos en sus identidades, haciéndolos abuelos, tíos y bisabuelos y removiéndolos en sus valores y cimientos. Este conjunto de estructuras es acompañado y observado desde los entornos más o menos inmediatos: el sistema sanitario, el sistema laboral además del marco sociopolítico y cultural que conforman el telón de fondo. 

Proponemos una mirada que contemple con admiración y respeto el inicio de la vida y a la mujer que lo hace posible. Como profesionales de la salud mental perinatal, nos hacemos preguntas y observamos con atención a las madres a través del acompañamiento, la escucha y los cuidados individualizados. Desde este enfoque, el desarrollo humano es cosa de todos y también de cada uno. Nadie es ajeno a la tarea de gestar vida. De este modo las profesionales de la salud tomamos conciencia de la importancia de nuestra labor como instrumentos para el cambio. Formamos parte de aquellas a las que observamos y a las que tratamos de cuidar en su proceso. No podemos considerar nuestra labor de ayuda sin ser conscientes del efecto de nuestra presencia, actitudes y prejuicios en los resultados en materia de salud integral. Por ello apostamos por invertir esfuerzos en la toma de conciencia de cada profesional, fomentando el autoconocimiento y la revisión de la propia psicobiografía, emociones y juicios, sabiendo del peso de lo vivido y lo sentido en el acompañamiento que hacemos y procurando que la experiencia propia sea un recurso terapéutico y no un obstáculo o un sesgo contraproducente. 

En síntesis, proponemos una mirada integradora y ecosistémica, con perspectiva de género. que nos permita acompañar y atender a las gestantes desde el máximo respeto y cuidado, comprendiendo el embarazo como una oportunidad vital de crecimiento y transformación a la vez que una crisis del desarrollo, teniendo al bebé en mente e incluyendo al padre o pareja así como al resto del sistema familiar; sabiendo que cuando se priorizan los cuidados, el embarazo puede ser transitado como un momento de crecimiento, empoderamiento y en ocasiones ruptura con la transmisión intergeneracional de malos tratos y violencias.

 

Extracto del primer capítulo: 

A principios del siglo XX, en el año 1913, Joseph De Lee, un ginecólogo americano al que muchos consideran padre de la obstetricia moderna afirmó: “el embarazo es una enfermedad que dura nueve meses”. Esta visión del embarazo como patología no sólo ha afectado a la manera de tratar a embarazadas y parturientas en todo el mundo occidental, sino que también ha condicionado buena parte de la investigación científica en torno a la reproducción humana. Si bien la obstetricia moderna ha conseguido disminuir notablemente la mortalidad maternal y neonatal, considerar el embarazo como enfermedad ha podido obstaculizar el conocimiento de la fisiología normal de toda esta etapa y ha generado otros problemas derivados de lo que se suele llamar la “medicalización” del embarazo, parto y nacimiento. Otra consecuencia menos visible de esta manera de entender la gestación es que la psicología del embarazo también ha sido menos estudiada. Se ha estudiado bastante más la ansiedad o la depresión en el embarazo y posparto que los procesos psicológicos propios de la mujer gestante. 

  La adaptación psicológica al embarazo y la existencia de procesos psíquicos específicos en la gestante, destinados a facilitar la función materna en el puerperio, no han recibido suficiente atención desde la obstetricia, la medicina e, incluso, la psicología de la salud o del desarrollo. ¿Hay alguna similitud entre cómo vive el embarazo una mujer aborigen australiana o una ejecutiva parisina?, ¿o entre una gestante adolescente nepalí y una embarazada cuarentañera norteamericana? ¿Se producen cambios similares en la psicología de todas las gestantes independientemente de la cultura en la que estén inmersas? ¿Subyace algún proceso común y universal? ¿La biología ha previsto que el vínculo entre las madres y sus bebés se inicie o se prepare ya desde el embarazo?

Son aún escasos los estudios basados en la observación de embarazadas emocionalmente saludables, así como las comparaciones transculturales. Menos frecuente todavía es el análisis desde la perspectiva de género, lo que hace que estudios clásicos y probablemente valiosos en su época nos resulten poco útiles o cuestionables en este momento colectivo de mayor sensibilidad y conciencia feminista. Por otra parte, el estudio del inicio y desarrollo del psiquismo fetal o la aparición de la conciencia en el bebé ha sido estudiada desde otros encuadres. La falta de metodología científica a la hora de abordar el delicado tema de las memorias prenatales sin duda ha dificultado el avance en el campo del psiquismo fetal como ámbito especifico de la psicología del desarrollo prenatal o la integración en el mismo de aportes de otras disciplinas como la embriología y/o las neurociencias. 

El conocimiento de los procesos psíquicos característicos del embarazo debe de ser la base de una atención integral a la mujer y a las familias basada en el respeto y la evidencia científica. Necesariamente debemos de tener en cuenta la salud emocional y la experiencia vivida por cada una. Parece, por lo tanto, preciso y urgente profundizar en el conocimiento de cómo afecta el embarazo al psiquismo y viceversa, cómo las circunstancias psicológicas, sociales y culturales de la madre pueden repercutir en la vivencia y evolución del embarazo o en el parto, así como en el desarrollo del psiquismo fetal desde la gestación. Conocer el psiquismo materno y la individualidad de cada mujer en su contexto y circunstancias, facilita también la prevención del malestar y de la psicopatología tanto en la madre como en el hijo o hija que espera y en toda la familia.

Junto con la cultura de la que formamos parte y bajo su influencia, cada embarazada se inscribe en un entorno familiar perfilado por su propia historia, tradiciones, valores y circunstancias propias. La psicobiografía de cada una moldeará su vivencia y el sentido que da al embarazo y a la maternidad. Entender lo que ocurre a nivel psíquico en la gestación requiere atender a los varios contextos que envuelven a la gestante. Sabemos que el ser humano se construye en toda su complejidad en un proceso largo que supera los nueve meses de gestación. Cada estadío es preciso para avanzar hacia el siguiente. El inicio de la vida humana se da en el vientre de la madre, aunque con el desarrollo de la reproducción asistida las fases más incipientes se pueden dar en un laboratorio, configurando nuevos guiones e historias de vida. El desarrollo psíquico del bebé está también marcado por lo que se vive en el útero y por cómo vivencia la madre esta experiencia. 

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