La psicóloga perinatal Esther Ramírez Matos ofrece una mirada a la lactancia que trasciende los factores físicos y que profundiza en el resto de los aspectos que forman parte de la experiencia del amamantamiento. Hablamos de la psicología de la lactancia.

Me encantó tener gemelos a pesar de que ya había tres críos de menos de cinco años correteando por la casa. Vivíamos en una casa antigua, enorme, en una finca de dos hectáreas. Mi momento favorito del día era por la mañana, cuando me tumbaba en la cama a amamantar a los gemelos, uno a cada lado; luego llegaban sus hermanos y se metían debajo de la manta, y los perros también. Y yo allí, sepultada en carne y ruidos, los pensamientos se desparramaban por todas partes”.
Jane Smiley, en Un amor cualquiera (Sexto piso).

¿Qué supone la lactancia para cada madre? ¿Cómo viven el acto de amamantar? ¿Qué relación tienen con sus cuerpos? ¿Cómo han sido sus embarazos y sus partos? ¿Qué referencias de amamantamiento tienen? ¿Qué sabemos de su psico biografía? ¿Qué contextos habitan? ¿Cómo son sostenidas en sus lactancias? ¿Cómo se relacionan con sus bebés? En su clase de Introducción a la psicología de la lactancia, que forma parte de la formación Lactancia y Salud Mental, la psicóloga perinatal Esther Ramírez Matos ofrece una mirada que trasciende los factores físicos de la lactancia y que profundiza en el resto de los aspectos que forman parte de la experiencia del amamantamiento. Porque la lactancia no es sólo alimento, agarre, posición, que también, sino que implica poner en contexto los múltiples factores que influyen en el acto de amamantar, así como las repercusiones tanto para la madre como para el bebé.

Un enfoque ecosistémico

Esther Ramírez define la psicología de la lactancia como el conjunto de creencias, ideas, procesos mentales, así como decisiones y comportamientos que acompañan a la madre con respecto a la alimentación de su criatura. “No podemos creer que todas las madres van a decidir de forma robótica entre una u otra forma de la alimentación del bebé sino que dicha decisión va a depender de muchos factores. Por eso es necesario ampliar la mirada y no sólo ver una parte”, señala.

Y es que, cómo construye una madre su propia psicología de la lactancia no llega cuando se convierte en madre sino que, como explica Ramírez, viene de mucho antes, ya desde las huellas de su propia lactancia y de su propia historia vital. “Cómo fue esa madre amamantada. Cómo fue cuidada. Cómo fue su infancia. Cómo fue acompañada en su adolescencia. Qué relación tiene con su cuerpo, con sus fluidos. Todo esto desemboca en una decisión sobre cómo va a alimentar a su criatura”.

“No podemos entender a la madre y a su criatura como un ente aislado sino que como sostienen Ibone Olza y otras autoras en Propuesta de un modelo ecosistémico para la atención integral a la salud mental perinatal se necesita una mirada ecosistémica perinatal en la maternidad ya que existen diferentes agentes implicados. Por un lado está el microsistema que forma la madre y el bebé. Después el mesosistema formado por la pareja y la familia. En otra capa, el exosistema, del que forman parte otros sistemas con los que interactúa la madre, como el sistema educativo, el sistema médico o el sistema social en general. Y, por último, encontraríamos el macrosistema, en el que estaría todo lo cultural. No es lo mismo ser una madre en Kenia que una madre en Nueva York. En la medida de lo posible quienes trabajamos con la perinatalidad tenemos que ampliar nuestra mirada y tener en cuenta toso esto para no quedarnos simplemente en lo físico o en la capa más superficial”.

El embarazo, el parto y el postparto también influyen enormemente en su vivencia con la lactancia. Como ejemplo, el nuevo estudio clínico publicado este verano en Breastfeeding Medicine que establece un vínculo entre la ansiedad en el embarazo y las mayores dificultades para establecer y mantener la lactancia materna durante el posparto.

Psicología de la lactancia

Para la psiquiatra y directora del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal, Ibone Olza, “comprender la lactancia como una experiencia relacional fundamental para el desarrollo humano permite expandir el foco tanto en la promoción como en el apoyo a madres lactantes”. Según explica también Esther Ramírez, el bebé no sólo mama leche, no sólo se nutre con la leche, sino que está mamando lo que está pasando en el ambiente que les rodea. “No es lo mismo un bebé que es amamantado en el entorno de un hogar, seguro, que el que lo hace huyendo de un contexto de guerra o en un campo de refugiados. Lo que mama influye en la configuración interna de sus creencias sobre el mundo, sobre nuestro lugar en él”.

¿El tipo de lactancia tiene un impacto en la psicología materna? Esther Ramírez considera que el tipo de lactancia que llevemos a cabo sí va a influir. ¿Tomamos siempre decisiones realmente libres en cuanto al amamantamiento? ¿Qué factores han influido en esa decisión? ¿Cómo le hace sentir a una madre haber seguido un determinado camino? “El tipo de lactancia influye en el tipo de postparto que podemos vivir”, sostiene Ramírez. Madres que dan lactancia materna exclusiva, madres que dan lactancia mixta, madres que abandonan la lactancia o que no la inician, madres que dan lactancia artificial. En todos los casos se puede necesitar apoyo y acompañamiento por los diversos sentimientos que puede producirnos nuestra decisión.

Cuando la madre da el pecho va a sentirse empoderada, satisfecha, y va a experimentar que es cómodo, práctico. “Cuando se amamanta es muy cómodo poder disponer del pecho en cualquier lugar y en cualquier situación. El pecho nos va a servir tanto para alimentar como para calmar un llanto y esto nos hace sentir poderosas. Amamantar nos protege emocionalmente porque la lactancia está relacionada con dosis altas de oxitocina, que nos protege de la depresión postparto. Y, por supuesto, la lactancia facilita el establecimiento del vínculo”, explica Esther Ramírez.

Mantener una lactancia materna exclusiva no está exenta de retos, tanto a nivel personal como del entorno social y familiar. No siempre la lactancia es sostenida, comprendida, por la propia familia de la madre y esto muchas mujeres no lo llevan bien. La lactancia mixta y la lactancia artificial no elegida pueden generar sentimientos de ambivalencia y culpa en las madres, es una fuente de malestar en el puerperio, y esto hay que acompañarlo. Ibone Olza en su artículo Dar el biberón como si fuera el pecho señala que existen muchas formas de vincularse: piel con piel, caricias, brazos, contacto, masajes, cosquillas. “Es muy importante entender como funciona la lactancia para poder asegurarnos de que si un bebé va a ser alimentado con leche artificial en biberón  por la razón que sea lo único que se pierda sea la leche materna, pero no toda la estimulación e interacción que proporciona la lactancia y que tanto facilita el desarrollo saludable”.

Las madres necesitan información porque no siempre disponemos de ella fácilmente. “Muchas alumnas en la formación en Lactancia y Salud Mental manifiestan que ojalá hubieran sabido antes todo esto, que les ha removido”, señala Esther Ramírez. Desde el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal deseamos que la información siga llegando a todas las madres, así como a sus entornos y contextos. Que la sociedad en su conjunto comprenda el enorme valor del trabajo de las madres. De sus procesos. Deseamos también que las profesionales que os estáis formando y trabajando desde vuestro lugar por cambiar la mirada hacia la maternidad y la infancia os sintáis apoyadas.

Formación en Lactancia y Salud Mental – 5ª Edición

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