Una reciente investigación liderada por la neurocientífica Susanna Carmona revela cambios en el cerebro de mujeres durante el embarazo, parto y posparto. Publicado en Nature Neuroscience, el estudio destaca la influencia del tipo de parto en la neuroplasticidad materna y la salud mental postparto.

 

Un nuevo estudio del equipo de investigación Neuromaternal del Hospital Gregorio Marañón, liderado por la neurocientífica Susanna Carmona Cañabate, y publicado en la prestigiosa revista Nature Neuroscience, revela cambios anatómicos significativos en el cerebro de las mujeres durante el embarazo. Aunque muchos de estos cambios son reversibles durante el primer mes después del parto, algunos sugieren que podrían perduran a lo largo de toda la vida.

El equipo del estudio, cuyas primeras autoras son Maria Paternina-Die y Magdalena Martínez-García, siguió los cambios corticales cerebrales durante el período periparto y exploró cómo el tipo de parto afecta estos cambios. Se recopilaron datos neuroanatómicos, obstétricos y neuropsicológicos de 110 mujeres en el tercer trimestre de su primer embarazo y se compararon con los de mujeres que nunca habían estado embarazadas, constatando que el cerebro de las futuras madres ya era anatómicamente muy diferente antes de que naciera el bebé. Volvieron a evaluar a las participantes al primer mes posparto y observaron que, a medida que avanza el posparto, algunos de los cambios cerebrales producidos por la gestación revierten mientras que otros no. “Vimos que aquellos que afectan a las redes cerebrales encargadas de la atención tienden a volver al estado pre-embarazo rápidamente tras el parto, pero los que afectan a la Red por Defecto no, esos parecen persistir. Probablemente, ese es el motivo por el que en estudios previos solo observábamos cambios en esa red. Es posible que el primer embarazo modifique de por vida las regiones cerebrales implicadas en la percepción del yo, al fin y al cabo, todas las madres sabemos que la maternidad marca un antes y un después en nuestras vidas”, explica Carmona.

¿Qué papel juega el parto en todos estos cambios? En el estudio, un 79% de las mujeres embarazadas dieron a luz por parto vaginal, un 11% mediante cesárea de emergencia y un 10% mediante cesárea programada. El equipo observó que los cambios que suceden entre el tercer trimestre de embarazo y el primer mes de posparto son diferentes en función del tipo de parto. Las mujeres que tuvieron una cesárea programada mostraban unos cambios cerebrales diferentes a los observados en mujeres que tuvieron un parto vaginal o una cesárea de emergencia tras trabajo de parto. Esto sugiere, según la neurocientífica de Neuromaternal, que el trabajo de parto, independientemente de si este acaba en cesárea o parto vaginal, influye en la neuroplasticidad materna.

A nivel neuropsicológico también constataron que cuanta más ansiedad tiene la madre durante el embarazo, peor experiencia de parto; que una peor experiencia de parto se asocia con mayor estrés durante el posparto, y este a su vez, se asocia a más síntomas de depresión y peor vínculo con el bebé.

Un período neuroplástico singular en la vida adulta

Según Susanna Carmona, pese a que la gestación se presenta como un período neuroplástico singular en la vida adulta, en pleno siglo XXI sabemos más del universo que de lo que sucede en el cerebro de una mujer durante el embarazo y la maternidad. “El primer estudio científico sobre el tema se publicó hace solo seis años. En él demostramos que la anatomía del cerebro de las madres a los tres meses posparto es diferente de la que tenían antes de quedarse embarazada por primera vez. En concreto observamos cambios en una red cerebral implicada en la percepción del yo y la cognición social, la famosa Red por Defecto”, explica. También encontraron que cuanto más cambiaba el cerebro, mejor era el vínculo entre la madre y el hijo. Desde entonces, el grupo de investigación Neuromaternal ha seguido profundizando en el estudio del cerebro maternal demostrando que los cambios persisten, al menos, hasta los seis años posparto, y son anatómicamente similares a los que ocurren durante la adolescencia, reforzando la idea de matrescencia.

“Embarazo, parto y posparto son procesos que, pese a que suelen ocurrir de forma conjunta, conllevan cambios hormonales, inmunológicos y ambientales muy diferentes. Este estudio nos ha permitido identificar que estos tres procesos también se caracterizan por mecanismos de neuroplasticidad diferentes, y que es necesario evaluar cómo cada uno de ellos esculpe de forma diferencial el cerebro materno”.

Este conocimiento puede ayudar a construir modelos sólidos que ayuden a predecir, prevenir y tratar patologías perinatales como la depresión posparto, un trastorno que afecta a casi 1 de cada 5 mujeres.

 

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Paternina-Die, M., Martínez-García, M., Martín de Blas, D. et al. Women’s neuroplasticity during gestation, childbirth and postpartum. Nat Neurosci (2024). https://doi.org/10.1038/s41593-023-01513-2

Descarga el estudio completo.

 

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